miércoles, 26 de febrero de 2014

¿Por qué llora mi bebé? El cólico del lactante, y cómo podemos aliviarlo.

Muchos papás os sentís angustiados cuando vuestro bebé llora desconsoladamente y no encontráis la manera de calmarle. En muchas ocasiones, todo se debe a un simple pero molesto cólico. En este post os ofrecemos información acerca de estos cólicos: qué son, cómo detectarlos y, lo más importante, qué podéis hacer para aliviar a vuestro bebé cuando los padezca.

Los pediatras sitúan los cólicos del lactante en los primeros meses de vida; más concretamente, suelen empezar después de los primeros quince días de vida y terminan a los tres o cuatro meses . Se definen como episodios de llanto intenso y vigoroso durante al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante más de una semana.  Se caracterizan por el llanto del bebé repentino, intenso y difícil de controlar que aparece mayoritariamente durante la tarde/noche. Parece que el niño llora sin razón aparente, y tiende a encoger las piernas sobre el abdomen, cerrando los puños y con la cara enrojecida; y suele desaparecer de manera natural.

Alrededor del 40% de los bebés sufre cólicos, tanto los alimentados con leche materna como con leches infantiles. Las causas de los cólicos son de origen multifactorial: podrían ser debidos a la inmadurez del tubo digestivo, o podrían estar relacionadas con un llanto continuado, con el estrés del bebé, por la sobrestimulación o también por una respuesta ansiosa de los padres al llanto del bebé; si bien la idea generalizada es que los cólicos se producen por una ingesta de aire durante las tomas de biberón o mientras el pequeño está mamando.

Durante el primer año de vida el pequeño sistema digestivo del bebé aprende a digerir, absorber y excretar. Son procesos de cambios complejos para el bebé, pero necesarios para un crecimiento sano y un buen desarrollo. Muchos bebés experimentan malestar y dolor abdominal durante este tiempo, lo que suele provocar su llanto. Por suerte, se trata de un trastorno benigno y no es ninguna enfermedad.

Lo primero que debeis hacer ante estos síntomas es descartar con vuestro pediatra que existe cualquier otro tipo de problema que pueda desencadenar los lloros de vuestro bebé. En primer lugar, debéis observar al bebé cuando no sufra cólicos: comprobar que tiene apetito, va ganando peso y que su comportamiento es el de un bebé normal, para descartar que el llanto sea  por ejemplo debido a una intolerancia a la proteína de la leche. Si el diagnóstico es cólico, vuestro pediatra podrá daros también algunos consejos para sobrellevar mejor esta etapa.

Una vez descartadas otras dolencias, el primer paso a dar depende de vosotr@s: mantener la calma. Lo más importante, aunque difícil, es transmitirle tranquilidad al bebé. Es esencial que estéis lo más relajados posible, puesto que si estáis nerviosos o ansiosos por la situación, el bebé lo notará. También es importante que intentéis estar descansados, para poder coger fuerzas y paciencia.

Es importante tener en cuenta que el contacto piel con piel es fundamental para transmitirle a vuestro hijo la calma que comentábamos anteriormente. Existen varios tipos de posturas denominadas "anticólicos" que pueden ayudar a que estas fases de cólicos pasen lo más rápido posible. Os explicamos a continuación algunas de ellas:

- Colocamos a nuestro pequeño en el antebrazo, situando sus piernas a ambos lados de nuestro antebrazo y apoyando su cabeza en la palma de nuestra mano. Una vez que estamos en esta posición, acunamos al bebé balanceando nuestro brazo de un lado a otro y de forma ligera.

- Situamos al pequeño en posición vertical, apoyado en nuestro pecho, con la cabeza girada a un lado, y damos pequeños golpecitos en su espalda (de forma similar a cuando ayudamos al bebé a expulsar los gases tras cada toma).

- Podéis realizar también masajes para ayudarle a expulsar el aire que provoca esas molestias: con el bebé tumbado boca arriba en una superficie estable, situamos nuestros pulgares a ambos lados de su ombligo y realizamos suaves movimientos circulares, ejerciendo una leve presión sobre su barriguita. También podemos realizar este masaje con las palmas de las manos abiertas, alternando de forma suave una mano arriba y otra hacia abajo. Doblar las piernas del bebé hacia arriba, mantener la posición y estirar también ayuda a la eliminación de aires.

Recientemente se ha observado que los niños que padecen cólicos tienen una flora intestinal diferente a aquellos que no los tienen.
En nuestro organismo, la lactosa se descompone mediante una enzima llamada lactasa. La lactosa es esencial en la nutrición de los bebés: entre otras cosas, les aporta la energía necesaria para crecer. Cuando el bebé sufre cólicos, puede ser que no exista suficiente lactasa para descomponer la lactosa y, como consecuencia, una gran cantidad de lactosa llega al colon. Además, la flora intestinal del bebé puede alterarse por un exceso de bacterias no beneficiosas en el colon. La combinación de ambos factores da como resultado la formación de gran cantidad de gases que producen la hinchazón del colon y dolor.
Para ayudar a vuestro pequeño a evitar el desequilibrio entre la lactasa y lactosa, podríais consultar con vuestro pediatra la opción de dar al bebé algún tipo de probiótico para ayudar a la digestión.

Si dais el biberón a vuestro bebé, es importante comprobar que el orificio de la tetina no sea demasiado grande ni demasiado pequeño, para evitar la ingestión de aire durante las tomas. Después de cada toma, también es necesario ayudar al pequeño a eructar para eliminar aires.

Recordad sobre todo que es un trastorno pasajero: asumid que el bebé llorará e intentad mantener la serenidad; de esta manera será más fácil sobrellevar esta etapa. Mucho ánimo y paciencia!!


Para cualquier duda o ayuda, no dudéis en consultarnos. Estaremos encantados de intentar ayudaros en lo que esté en nuestra mano!

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