Mostrando entradas con la etiqueta Mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujer. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de abril de 2014

Estoy embarazada, debo modificar mi alimentación?

Una de las etapas más especiales de la vida de una mujer es el embarazo. Durante esta época, la futura mamá debe cuidar tanto de su salud como la del bebé que está en camino. Dado que en este periodo debe "comer por dos", en el post de esta semana intentaremos responder a la pregunta: ¿qué comer durante el embarazo?

Está claro que durante el embarazo, las necesidades nutricionales cambian, por lo que se deben seguir unas recomendaciones dietéticas adaptadas a esta etapa para cubrir los requerimientos de la madre y del feto, pero también para asegurar el correcto crecimiento y la buena salud del futuro bebé.

Es por esto que se recomienda un aumento de peso entre 6 y 12 Kg durante toda la gestación. A lo largo del embarazo no deben realizarse dietas excesivamente pobres en calorías, ya que éstas predisponen a un aumento de la formación de cuerpos cetónicos que, en exceso, pueden provocar daños neurológicos en el feto. Así, la dieta durante el embarazo debe ser equilibrada, tanto en cantidad como en calidad, para conseguir mantener un buen estado nutricional.

Durante el embarazo se producen una serie de cambios fisiológicos que dan como resultado un aumento de los requerimientos nutricionales para poder cubrir las necesidades del feto y de la madre.

Entre los nutrientes más importantes para un buen desarrollo del embarazo, encontramos nutrientes indispensables que no pueden faltar para evitar malformaciones, como el ácido fólico, el yodo y el hierro; pero también son necesarios los ácidos grasos esenciales omega-3, en especial el DHA, el calcio o las vitaminas, entre otros.

- ÁCIDO FÓLICO (VITAMINA B9)
Esta vitamina se considera indispensable para evitar malformaciones en el feto, ya que es necesaria para la correcta formación del sistema nervioso del embrión.
El déficit de ácido fólico durante la gestación radica en un mayor riesgo de aborto, malformaciones como espina bífida o labio leporino, bajo peso del recién nacido y anemia megaloblástica en la madre (mayor en el tercer trimestre del embarazo).
Podemos obtener ácido fólico a partir de de verduras y hortalizas de hoja verde (acelgas, espinacas o escarola), legumbres (judías) y frutos secos (avellanas y almendras), aunque durante el embarazo suelen acompañarse de suplementos externos de ácido fólico.
Siempre que sea posible, estos suplementos deberían empezar a tomarse al menos un mes antes de la concepción porque el sistema nervioso del bebé empieza a formarse pocos días después de la fecundación.
Se calcula que la ingesta de 400 mg diarios de ácido fólico durante la etapa preconcepción y 200 mg durante el primer trimestre del embarazo, ayudan a prevenir malformaciones del tubo neural. La suplementación  durante los siguientes seis meses de embarazo y también durante la lactancia actúa de forma preventiva contra la anemia.

- YODO
Es un nutriente básico para el correcto desarrollo neurológico del feto y su ingesta debe aumentarse en el embarazo, ya que su déficit puede provocar cretinismo, retraso mental, malformaciones congénitas o abortos.
Durante el embarazo se producen muchas hormonas necesarias para el desarrollo neurológico del bebé, para cuya producción se necesita un aporte superior de yodo. Con el tiempo, el embrión también sintetizará sus  propias hormonas tiroideas y también necesitará el yodo que obtendrá a través de la madre.
Podemos encontrar yodo en alimentos como el pescado, marisco y productos lácteos. La sal yodada es una fuente muy valiosa de este nutriente, pero hay que controlar su uso, porque durante el embarazo debemos restringir el consumo de sal.
Es necesario suplementar la dieta de las embarazadas con 200 mg al día de yodo (incluso antes de estar embarazada) para adquirir unas reservas adecuadas para el momento de la concepción.

- HIERRO
El hierro es un elemento imprescindible para que los glóbulos rojos puedan transportar el oxígeno a través de la sangre. En esta etapa de la vida de la mujer la pérdida de hierro  no se debe a la menstruación, pero el feto quien requiere una gran cantidad de este nutriente. Aunque el organismo dispone de reservas de hierro en el hígado, el bazo y la médula ósea, en la etapa de gestación las necesidades aumentan y estos depósitos suelen agotarse; y es muy frecuente que se genere un déficit entre la cantidad de hierro ingerida en la dieta y la que el organismo requiere, porque en el embarazo se incrementa también el volumen sanguíneo y la cantidad de glóbulos rojos de la madre.
Todos estos factores aumentan en gran medida la incidencia de anemia durante el embarazo y especialmente a partir del segundo trimestre suele ser recomendable un aporte extra de hierro en forma de suplemento nutricional. Es importante recordar que la absorción del hierro de legumbres y vegetales mejora acompañándolos de alguna fuente de vitamina C (naranjas, mandarinas o limones) y que si tomamos infusiones (té o café) es recomendable distanciarlas al menos una hora de las comidas principales, porque disminuyen la absorción del hierro de los alimentos.

- DHA (OMEGA-3)
Un tipo de Omega-3 que resulta clave para el buen desarrollo del feto así como para la salud de la madre es el DHA.
El ácido graso DHA se acumula en el cerebro y la retina del feto, interviniendo en el correcto desarrollo visual y cerebral del bebé. También favorece un buen peso del recién nacido y disminuye el riesgo de partos prematuros.
En el caso de la futura mamá, disminuye el riesgo de padecer hipertensión y preclampsia durante el embarazo y se asocia a una menor incidencia de depresión postparto.
Es esencial el aporte de DHA durante todo el embarazo, pero se recomienda empezar antes de la concepción para aumentar tus reservas y continuar también durante la lactancia.
Se estima que se necesitan  200 mg diariosde DHA, que pueden obtenerse aumentando el consumo de pescado  azul, nueces, algas o vegetales de hoja verde.

- CALCIO
Durante la gestación se necesita un importante aporte de calcio, por lo que se debe aumentar el consumo de lácteos. Es recomendable elegir productos desnatados o semidesnatados que aportan los mismos nutrientes y menos grasa saturada que los enteros.

- VITAMINAS
Aumentar el consumo de frutas y hortalizas es recomendable para cubrir el aumento de las necesidades de vitaminas y minerales en el embarazo.


La correcta nutrición puede hacerse dificultosa en algunas etapas del embarazo, como al inicio de éste, cuando se presentan náuseas y vómitos. En estos casos, debes reducir el volumen de los alimentos, tomándolos en pequeñas cantidades y evitando mezclar los líquidos con los sólidos. Come menos cantidad pero más veces y evita los alimentos ricos en grasa. Si padeces acidez, evita comer en las horas previas a acostarte, y si sufres estreñimiento procura beber mucho líquido y consumir alimentos ricos en fibra (vegetales, frutas, cereales integrales).

Aún así, resulta complicado que en una etapa donde los gustos y apetencias varían y donde aparecen las náuseas, los vómitos o la acidez y las digestiones pesadas, podamos adquirir las cantidades diarias recomendadas de cada nutriente únicamente a partir de la dieta. Es por eso que son necesarios en muchos casos los suplementos nutricionales.

Por norma general, los suplementos nutricionales para el embarazo contienen ácido fólico (vitamina B9),  vitamina B12 y yodo. Algunos más completos añaden otras vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, Ácido Pantoténico, B6, Biotina), vitamina C, Hierro, Zinc y ácidos grasos Omega 3.
La forma de tomar estos suplementos nutricionales consiste básicamente en ingerir un comprimido media hora antes de una comida, una o dos veces al día, en función de la composición. Debido a las molestias típicas del embarazo, sobre todo cuando contienen DHA extraído de pescado, estos complementos pueden ocasionar ciertas molestias gastrointestinales. Si es tu caso, puedes reducir dichas molestias  tomando el comprimido durante las comidas.

Tan pronto como se tenga conocimiento del embarazo es importante acudir al ginecólogo para que nos indique que tipo y dosis de suplemento será más adecuado a nuestra situación. En nuestra farmacia y tienda online puedes encontrar gran variedad de suplementos que te ayuden a cubrir la cantidad diaria recomendada de todos los nutrientes esenciales para el embarazo. No dudes en consultarnos!!

Y lo que es más importante aún, para detectar lo antes posible cualquier tipo de carencia es muy importante que no descuides el seguimiento médico ni las analíticas durante el embarazo.

miércoles, 2 de abril de 2014

Agua micelar para un día de mucha agua

Seguro que últimamente has oído hablar del agua micelar, ya que en la actualidad son muchas las publicaciones que hablan de este producto en revistas, blogs, etc. Considerada una de las últimas revoluciones en el sector cosmético, y aprovechando que en nuestra farmacia tenemos una estupenda promoción referente a este producto, hoy aprovechamos para preguntarte ¿sabes qué es exactamente el agua micelar?

Podríamos definirla como un agua limpiadora que en un único gesto limpia, desmaquilla y tonifica rostro y ojos, sin irritar. No necesita aclarado: basta con impregnar un algodón en el agua micelar  y  pasarlo suavemente por el rostro.
Como ves, es muy fácil de aplicar, limpia en profundidad, no necesita de enjuague y es de rápida acción. Estás indicada para pieles sensibles y para el desmaquillado de los ojos, pues estos productos son productos al agua que contienen muy pocas sustancias químicas irritantes.

El secreto del agua micelar se encuentra en sus micelas, un tipo de agregado de moléculas que se forma en líquidos coloidales: las micelas actúan como emulsionantes, componentes que permiten que compuestos insolubles en un líquido determinado se disuelvan en él. Este mecanismo es el mismo mediante el cual funcionan muchos detergentes, que limpian con relativa facilidad los aceites,  puesto que la formación de micelas permite remover la grasa.
Esta propiedad también se aprovecha en los productos cosméticos: las micelas tienen la capacidad de atraer a su interior las partículas de suciedad de la piel, respetando el equilibrio cutáneo y dejando el rostro perfectamente limpio y tonificado.
Por ello, el agua micelar se usa en la industria cosmética como un producto de limpieza facial, o también como desmaquillante. Tiene muchos beneficios, y de ahí su reciente popularidad en el mundo cosmético.

En muchas ocasiones, nos olvidamos de la importancia de una buena limpieza facial: desmaquillarse es una parte fundamental del cuidado de la piel del rostro para activar el proceso de regeneración de la piel, ya que un mal desmaquillado contribuye a un envejecimiento prematuro de la piel.

Entre sus propiedades más importantes a la hora de decantarnos por comprar un agua micelar en lugar de otro tipo de limpiador, de las características  ya destacadas anteriormente, podemos concretar que:

- No reseca ni irrita la piel

- Es muy fácil de usar: permite desmaquillar perfectamente la línea de nacimiento del pelo sin mancharlo, así como el escote, cuello y lóbulos de las orejas

- Normaliza la piel y procura una higiene segura y eficaz, limpiando en profundidad sin dejar la piel grasa

- Elimina los residuos, impurezas y/o restos de maquillaje, dejando la piel limpia, suave y matificada

- No necesita aclarado tras su utilización

- Está indicada para todo tipo de pieles, incluso las más sensibles

- Es ecológica y natural, libre de aceites minerales, siliconas, perfumes sintéticos, parabenes y  alcohol

Los usos del agua micelar pueden ser múltiples y variados. Además de como desmaquillante y tónico facial, puedes utilizarla por la mañana para retirar los restos del cosmético aplicado la noche anterior y, ahora que se acerca el verano,  también para retirar los filtros  y cremas de protección solar.

Las diferencias entre la variedad de aguas micelares existentes en el mercado se establecen en función de los componentes de cada presentación, específicos para tratar los problemas de cada tipo de piel.
En nuestra farmacia y tienda online puedes encontrar distintas aguas micelares de varias marcas cosméticas y distinta composición. 
Pero nosotros en este post queremos presentaros en  concreto un agua micelar que particularmente nos tiene enamoradas (todas las chicas que os atendemos en la farmacia tenemos ya la nuestra!!), no sólo por su increíble precio, sino también por el buen resultado que da. Aquí la tenéis:

La Solución Micelar Fisiológica de La Roche-Posay ofrece el placer de una agua desmaquillante para todas las pieles sensibles. Su textura aporta una sensación de frescor y limpieza que hace más placentero el proceso de desmaquillado. El rostro, los ojos y los labios quedan perfectamente limpios, respetando su equilibrio fisiológico.

La Solución Micelar Fisiológica de La Roche-Posay se presenta normalmente en un envase de 200 ml y su PVP Recomendado es 15,70 €. Pero, ATENCIÓN!!, ahora te presentamos un formato de 400 ml. al increíble precio de 9'95€!!

Y tú, ¿ya la has probado? Si es así, anímate a comentarnos tu experiencia con el agua micelar (sea esta concreta u otra cualquiera), y si no es tu caso, corre, que se agotan!!

Feliz semana!! :D

miércoles, 5 de marzo de 2014

Infecciones vaginales: ¿cómo evitar la candidiasis?

Tener una infección vaginal es más común de lo que pensamos, y las causas y síntomas son diversos: no todas las infecciones vaginales se transmiten sexualmente, no todas presentan síntomas y a veces se pueden presentar algunos síntomas sin tener ninguna infección.

Aprende a identificar cuando algo diferente ocurre en tu vagina, leyendo nuestro post de esta semana ;)

La vagina está protegida por un conjunto de microorganismos, cuya función es mantener el nivel de acidez adecuado y evitar la colonización de gérmenes patógenos externos. La vagina también segrega un flujo que interviene en la prevención de las infecciones y al mismo tiempo mantiene el tejido sano.
El aspecto de este flujo vaginal es variable y está relacionado con las diferentes etapas del flujo menstrual: dependiendo del momento del ciclo menstrual en el que te encuentres, es normal que tu vagina produzca cierta cantidad de flujo que debe ser transparente o ligeramente blanco, no debe causar dolor y no debe tener olor. La textura y abundancia del flujo cambiará si estás a mitad, inicio o final de tu ciclo. Cuando se acerca la menstruación, el flujo más oscuro y una vez terminada se hace más escaso para ir aumentando en cantidad y viscosidad hasta la siguiente regla. En las mujeres embarazadas el flujo también aumenta de forma natural.
Sin embargo, este equilibrio puede verse modificado por diferentes causas, como veremos más adelante.

En general, las causas más comunes de vaginitis son la vaginosis bacteriana, candidiasis y tricomoniasis. Los síntomas generales se manifiestan como picor, escozor, inflamación, secreciones vaginales espesas y blanquecinas o dolor al orinar.

No obstante, podemos diferencias seis clases de infección vaginal más comunes:
- Candidiasis: Normalmente no se transmite vía sexual. Presenta un flujo espeso, blanco con consistencia de queso cottage, inflamación de vagina y vulva, comezón y enrojecimiento.
- Infección bacteriana: Es la clase de infección más común para mujeres en edad reproductiva, no se transmite sexualmente y el 50% de las mujeres que la tienen no presentan sus síntomas: flujo blanco o incoloro, con olor a pescado y que aumenta después de tener relaciones sexuales, dolor al orinar, comezón y dolor en la vagina.
- Tricomoniasis: Se transmite sexualmente y sus síntomas son un flujo amarillento o verdoso, con muy mal olor, comezón y dolor de la vagina y vulva, ardor al orinar y dolor en el abdomen bajo o en la vagina durante las relaciones sexuales.
- Clamidia: De transmisión sexual, es más común en mujeres que tienen entre 18 y 35 años de edad. Se presenta con  sangrado ligero, especialmente después de tener relaciones sexuales, dolor en el abdomen y pelvis.
- Infección viral: puede ser por herpes (presentando lesiones o llagas) o por el virus del papiloma humano (en forma de verrugas).
- Vaginitis no infecciosa: comezón, ardor e incluso un flujo anormal sin tener una infección. La causa más común es una reacción alérgica a ciertos productos como el látex de los preservativos, irritaciones por sustancias comunes en productos de higiene, etc. También puede deberse a la atrofia del tejido vaginal tras la menopausia: las hormonas disminuyen y el tejido es más fino y sensible.

Tras este resumen general de las infecciones vaginales, pasaremos a hablar un poquito más de la candidiasis, por ser la más frecuente, ya que mayoría de las infecciones vaginales son causadas por un hongo llamado Candida albicans, de ahí el nombre candidiasis.
Este hongo se encuentra de forma benigna en la piel humana y en las zonas de humedad, tales como la boca y la vagina. Se estima que Candida albicans está presente en un 20-50% del área vaginal de mujeres sanas.
El microorganismo puede encontrarse en la vagina o incluso en la boca o el ano. Los lactobacilos que conforman la flora vaginal impiden la proliferación excesiva de estos hongos, pero existen situaciones que alteran esta flora vaginal normal y favorecen su colonización, por ejemplo: los tratamientos con antibióticos, la disminución de las defensas debido al estrés o el embarazo, la diabetes o la toma de  anticonceptivos orales.
Una candidiasis no es una enfermedad de transmisión sexual; sin embargo, algunos hombres presentarán síntomas como prurito y erupción en el pene después de tener contacto sexual con una compañera infectada.

Aunque existen productos de libre dispensación para el tratamiento de las infecciones vaginales, en forma de óvulos que se introducen en la vagina o cremas tópicas, que alivian los síntomas y combaten al agente causante de la enfermedad, es preciso consultar con el médico o farmacéutico y no automedicarse. Es importante tener en cuenta que hay síntomas comunes a distintas afecciones y es necesario un diagnóstico preciso: si los síntomas se deben a una enfermedad de transmisión sexual, un tratamiento inadecuado o tardío puede traer consecuencias importantes porque la infección podría extenderse al útero y las trompas de Falopio.
Como hemos explicado anteriormente, la candidiasis no es una infección de transmisión sexual y no tiene porqué contagiarse mediante contacto sexual en todos los casos, pero es cierto que puede suceder en algunas ocasiones. Por este motivo, es recomendable no mantener relaciones mientras se manifiestan los síntomas o bien utilizar preservativo. En casos de infecciones recurrentes se aconseja un tratamiento a los dos miembros de la pareja, para evitar reinfecciones. Además, para favorecer la curación se aconseja utilizar jabones íntimos y evitar dietas ricas en azúcar (los hongos se “alimentan” de estos hidratos de carbono) y ropa interior sintética.

Para terminar, os dejamos algunos consejos para prevenir las infecciones vaginales:
- Utilizar un jabón con Ph neutro para la higiene intima es una forma de evitar infecciones. No debes lavar en exceso la zona genital, ya que se altera su flora vaginal normal. Aconsejamos usar toallas higiénicas y protectores diarios sin perfumes, ya que éstos pueden irritar la zona vaginal y aumentar la predisposición a contraer una infección vaginal. También se debe evitar el uso de papel higiénico de colores y perfumes ya que los químicos o colorantes pueden generar infecciones vaginales.
- Recomendamos no usar piercings en la zona vaginal ya que favorecen la aparición de infecciones.
- Después de tener relaciones sexuales, se aconseja orinar para prevenir las infecciones vaginales, ya que se eliminan bacterias.
- El uso de ropa interior de algodón reduce la posibilidad de contraer hongos en la zona genital. Evita el uso de ropa muy ajustada para que no se eleve demasiado la temperatura y puedan aparecer hongos.
- No tomes duchas vaginales. Si bien muchas mujeres se sienten más limpias si toman duchas vaginales después de la menstruación o relación sexual, esto puede empeorar el flujo vaginal puesto que elimina también bacterias beneficiosas que recubren la vagina y que están allí para protegerla de posibles infecciones.
- Si tienes diabetes, mantén un buen control de los niveles de azúcar en la sangre.
- Lávate las manos antes y después de ir al baño, prestando especial atención al utilizar el papel higiénico para no contaminar la vulva con bacterias procedentes del recto.
- No permanezcas con el bañador mojado: la humedad favorece la proliferación de hongos.
- También puedes usar probióticos: microorganismos vivos que están presentes de forma natural en el tracto digestivo y la vagina, conocidos como “bacterias amigables”, pueden detener el crecimiento de organismos potencialmente dañinos, tales como la Candida, al reequilibrar la flora vaginal. Las cepas más eficaces para combatir estas candidiasis son Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus rhamnosus GR-1, y Lactobacillus fermentum RC-14. En nuestra farmacia puedes encontrarlos en distintos formatos: tampones, comprimidos, óvulos, etc. No dudes en consultarnos!

No queremos terminar el post de este miércoles sin recordar la importancia de utilizar preservativo en las relaciones sexuales para protegerse de las enfermedades de transmisión sexual. De igual manera, es muy importante que consultéis con vuestro médico o farmacéutico ante cualquier cambio en la cantidad, olor o color del flujo vaginal, o si se presentan picores, irritación o hinchazón en la zona.

Feliz semana a tod@s!