Esta semana vamos a dedicar nuestro post a tod@s aquellos que tenéis niños pequeños, y a aquellos futuros papis y mamis que estáis preparando todo para la llegada de vuestro bebé ;)
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miércoles, 19 de noviembre de 2014
miércoles, 23 de abril de 2014
Dermatitis de pañal: cómo prevenirla y tratarla?
La dermatitis de pañal es una de
las molestias más recurrentes en los bebés. Aunque no se trata de un problema
grave, sí que puede dar lugar a un fastidioso episodio que genera bastante
disconfort en el bebé y ansiedad en los padres, que no siempre saben cómo
abordar este problema, siendo éste un
motivo frecuente de consulta al pediatra y al dermatólogo.
En el post de hoy te explicamos
un poco más acerca de los tipos más comunes de dermatitis de pañal que solemos
encontrar con frecuencia y cómo abordarlos y prevenirlos.
La piel del culito del bebé es extremadamente
sensible y delicada, por lo que el roce con el pañal, la humedad o el contacto
con heces y orina pueden causarle irritaciones. Los pañales evitan que las
heces y la orina del bebé se escapen, pero las mantiene cerca de la piel
creando un ambiente patógeno que acaba provocando en algunos casos la llamada
dermatitis del pañal.
Al hablar de dermatitis de pañal
hacemos referencia a un cuadro clínico que puede ser originado por diferentes
causas, siendo la más frecuente la dermatitis de contacto irritativa, que
afecta a más del 25% de los niños con pañal, pero podemos distinguir distintos
tipos de dermatitis de pañal:
- La dermatitis de contacto irritativa se produce por un efecto irritativo directo de las heces y orina. Se manifiesta en forma de eritema, a menudo con maceración, erosiones y, en algunos casos, ulceración. Suele respetar los pliegues cutáneos, afectando a genitales externos, nalgas, parte superior de los muslos y zona abdominal inferior.
- Existe una dermatitis de pañal secundaria a la infección por Candida albicans, frecuente en niños que han sido tratados con antibióticos de amplio espectro o que presentan diarrea. El cuadro suele iniciarse con maceración de la zona perianal, y luego aparecen placas eritematosas con descamación, pápulas y pústulas. Aquí sí que se puede afectar el fondo de los pliegues inguinales, aunque la distribución de las lesiones es similar a la dermatitis irritativa.
- La dermatitis seborreica del lactante aparece de forma precoz en el primer mes de vida y también puede ocasionar una dermatitis del pañal, con erosiones y eritemas. La clave diagnóstica se basa en la presencia de lesiones típicas de dermatitis seborreica en otras zonas del cuerpo de forma simultánea.
- La dermatitis alérgica de contacto, a diferencia de la dermatitis irritativa, está producida por sensibilización a alguno de los componentes utilizados para el cuidado de la piel. Este tipo de alergias no son frecuentes a edades tempranas, pero también hay que tener en cuenta esta posibilidad ante una dermatitis de pañal común que no se controle con el tratamiento habitual.
Tras este repaso por las clases
más frecuentes de dermatitis de pañal, hemos de considerar que la clave para
evitar complicaciones está en la prevención. Así, podemos seguir
ciertas pautas para intentar reducir la aparición y desarrollo de dermatitis de
pañal:
- Hay que mantener la piel del
bebé lo más limpia y seca posible para evitar la humedad y el mantenimiento de
la irritación.
- Cambiar el pañal con
frecuencia: siempre que tenga el pañal sucio, habrá que cambiarlo lo antes
posible, para evitar que las heces o la orina puedan irritar o contaminar la
zona irritada de la piel del bebé.
- Es bueno dejar al bebé sin
pañal unos minutos entre los cambios de pañal para favorecer la aireación.
- Evitar poner el pañal demasiado
ajustado. Para ello, se debe evitar apretar demasiado el pañal cuando lo
coloquemos, para que con el roce no le irrite más la zona. Otra buena recomendación
es utilizar pañales de una talla más grande, para que estos le queden holgados.
- Sí el bebé tiene la piel muy
sensible, puede ser útil aplicar una pomada protectora con el cambio del pañal,
pero no todos los bebés la necesitan ni en todos los cambios de pañal. Se deben
emplear cremas protectoras que aportan propiedades hidratantes, emolientes y
lubricantes, creando una capa protectora sobre la piel.
- Hay que prestar especial
atención a la higiene cutánea de la zona para prevenir ante la dermatitis del
pañal, realizando el lavado con agua tibia o con un jabón adecuado (mejor pH
neutro o ligeramente ácido) con propiedades humectantes, cada vez que se cambia
el pañal, sin dejar restos del mismo y secando todo muy bien. Cuando le
sequemos la piel, habrá que hacerlo con una toalla muy suave o a pequeños
toquecitos, para no irritar más la piel.
- Cuando le limpiemos la zona no
hay que utilizar toallitas húmedas ni jabones que contengan alcohol o perfumes
y puedan irritar más la piel y producir escozor al bebé.
- No usar polvos de talco.
- Una última recomendación: al
lavar la ropa del bebé aclara adecuadamente cualquier resto de jabón y evitar
suavizantes o aditivos con perfumes, que pueden irritar la piel del bebé.
Si tu bebé ya presenta dermatitis
de pañal, además de seguir los consejos anteriores, conviene adoptar medidas
específicas en función del tipo de dermatitis de pañal que se presente:
* Es muy recomendable la
utilización de cremas protectoras específicas para las dermatitis del pañal.
Estas cremas tienen un efecto “barrera” que protegen de la humedad del pañal y
una serie de componentes que hacen que la irritación se cure antes porque
ayudan a la cicatrización de la zona de la piel afectada.
* En el caso de una dermatitis
irritativa, de manera precoz puede ser suficiente la utilización de cremas
barrera que contengan óxido de zinc o dióxido de titanio. Pero en estadíos
avanzados de la dermatitis, será necesario consultar con el pediatra para elegir
un tratamiento más potente: una crema de hidrocortisona 0,1% dos veces al día
durante unos pocos días puede mejorar el cuadro.
* Si la Candida está presente en
la lesión, tendremos que combinar con antifúngicos tópicos, como miconazol o
ketoconazol, manteniendo siempre las pautas de prevención e higiene ya
comentadas y supervisado por el pediatra o dermatólogo.
* Es preciso recordar que no se
deben utilizar cremas con antibióticos, antifúngicos o corticoides ante la
dermatitis del pañal, al menos que el pediatra o dermatólogo así lo indiquen.
Y tus peques, ¿han sufrido o
sufren de dermatitis de pañal? Anímate a contarnos vuestra experiencia en los
comentarios del post ;)
Feliz semana!
miércoles, 26 de febrero de 2014
¿Por qué llora mi bebé? El cólico del lactante, y cómo podemos aliviarlo.
Muchos papás os sentís angustiados cuando vuestro bebé llora
desconsoladamente y no encontráis la manera de calmarle. En muchas ocasiones,
todo se debe a un simple pero molesto cólico. En este post os ofrecemos información acerca de estos cólicos: qué son, cómo detectarlos y, lo más
importante, qué podéis hacer para aliviar a vuestro bebé cuando los padezca.
Los pediatras sitúan los cólicos del lactante en los
primeros meses de vida; más concretamente, suelen empezar después de los
primeros quince días de vida y terminan a los tres o cuatro meses . Se definen como episodios de llanto intenso y
vigoroso durante al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante más de una
semana. Se
caracterizan por el llanto del bebé repentino, intenso y difícil de controlar
que aparece mayoritariamente durante la tarde/noche. Parece que el niño llora
sin razón aparente, y tiende a encoger las piernas sobre el abdomen, cerrando los
puños y con la cara enrojecida; y suele desaparecer de manera natural.
Alrededor del 40% de los bebés sufre cólicos, tanto los
alimentados con leche materna como con leches infantiles. Las causas de los
cólicos son de origen multifactorial: podrían ser debidos a la inmadurez del
tubo digestivo, o podrían estar relacionadas con un llanto continuado, con el
estrés del bebé, por la sobrestimulación o también por una respuesta ansiosa de
los padres al llanto del bebé; si bien la idea generalizada es que los
cólicos se producen por una ingesta de aire durante las tomas de biberón o
mientras el pequeño está mamando.
Durante el primer año
de vida el pequeño sistema digestivo del bebé aprende a digerir, absorber y
excretar. Son procesos de cambios complejos para el bebé, pero necesarios para
un crecimiento sano y un buen desarrollo. Muchos bebés experimentan malestar y
dolor abdominal durante este tiempo, lo que suele provocar su llanto. Por
suerte, se trata de un trastorno benigno y no es ninguna enfermedad.
Lo primero que debeis hacer ante estos síntomas es
descartar con vuestro pediatra que existe cualquier otro tipo de problema que
pueda desencadenar los lloros de vuestro bebé. En primer lugar, debéis observar
al bebé cuando no sufra cólicos: comprobar que tiene apetito, va ganando peso y
que su comportamiento es el de un bebé normal, para descartar que el llanto
sea por ejemplo debido a una
intolerancia a la proteína de la leche. Si el diagnóstico es cólico, vuestro
pediatra podrá daros también algunos consejos para sobrellevar mejor esta
etapa.
Una vez descartadas otras dolencias, el primer paso a dar depende de vosotr@s: mantener la calma. Lo más importante, aunque difícil, es
transmitirle tranquilidad al bebé. Es esencial que estéis lo más relajados
posible, puesto que si estáis nerviosos o ansiosos por la situación, el bebé lo
notará. También es importante que intentéis estar descansados, para poder coger
fuerzas y paciencia.
Es importante tener en cuenta que el contacto piel con piel
es fundamental para transmitirle a vuestro hijo la calma que comentábamos
anteriormente. Existen varios tipos de posturas denominadas
"anticólicos" que pueden ayudar a que estas fases de cólicos pasen lo
más rápido posible. Os explicamos a continuación algunas de ellas:
- Colocamos a nuestro pequeño en el antebrazo, situando sus
piernas a ambos lados de nuestro antebrazo y apoyando su cabeza en la palma de
nuestra mano. Una vez que estamos en esta posición, acunamos al bebé
balanceando nuestro brazo de un lado a otro y de forma ligera.
- Situamos al pequeño en posición vertical, apoyado en
nuestro pecho, con la cabeza girada a un lado, y damos pequeños golpecitos en
su espalda (de forma similar a cuando ayudamos al bebé a expulsar los gases
tras cada toma).
- Podéis realizar también masajes para ayudarle a expulsar el
aire que provoca esas molestias: con el bebé tumbado boca arriba en una
superficie estable, situamos nuestros pulgares a ambos lados de su ombligo y
realizamos suaves movimientos circulares, ejerciendo una leve presión sobre su
barriguita. También podemos realizar este masaje con las palmas de las manos
abiertas, alternando de forma suave una mano arriba y otra hacia abajo. Doblar
las piernas del bebé hacia arriba, mantener la posición y estirar también ayuda
a la eliminación de aires.
Recientemente se ha observado que los niños que padecen
cólicos tienen una flora intestinal diferente a aquellos que no los tienen.
En nuestro organismo, la lactosa se descompone mediante una
enzima llamada lactasa. La lactosa es esencial en la nutrición de los bebés:
entre otras cosas, les aporta la energía necesaria para crecer. Cuando el bebé
sufre cólicos, puede ser que no exista suficiente lactasa para descomponer la
lactosa y, como consecuencia, una gran cantidad de lactosa llega al colon.
Además, la flora intestinal del bebé puede alterarse por un exceso de bacterias
no beneficiosas en el colon. La combinación de ambos factores da como
resultado la formación de gran cantidad de gases que producen la hinchazón del
colon y dolor.
Para ayudar a vuestro pequeño a evitar el desequilibrio
entre la lactasa y lactosa, podríais
consultar con vuestro pediatra la opción de dar al bebé algún tipo de
probiótico para ayudar a la digestión.
Si dais el biberón a vuestro bebé, es importante comprobar
que el orificio de la tetina no sea demasiado grande ni demasiado pequeño, para
evitar la ingestión de aire durante las tomas. Después de cada toma, también es
necesario ayudar al pequeño a eructar para eliminar aires.
Recordad sobre todo que es un trastorno pasajero: asumid que
el bebé llorará e intentad mantener la serenidad; de esta manera será más fácil
sobrellevar esta etapa. Mucho ánimo y paciencia!!
Para cualquier duda o ayuda, no dudéis en consultarnos.
Estaremos encantados de intentar ayudaros en lo que esté en nuestra mano!
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